Muy apreciada y bien conocida, pero relativamente poco difundida, la caja china es otro método de preparación a fuego lento, donde tras varias horas de cocción en sus propios jugos, las carnes salen extraordinariamente sabrosas y suaves, y en el caso de aves y cerdo, con la piel exquisitamente crocante. Una experiencia que muy pocos olvidan.